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Johns Hopkins Publica ‘Guía Clínica’ Para Implementar Plasma De Pacientes Convalecientes Como Estrategia Terapéutica Ante La Covid-19

Fotografía: Dr. Arturo Casadevall

/Redacción

HOUSTON, TX.- Un grupo de investigadores de Johns Hopkins ha elaborado una guía clínica para que los hospitales y centros de salud puedan suministrar, rápida y eficientemente, el plasma sanguíneo de pacientes que han superado la enfermedad del coronavirus, el cual contiene los anticuerpos que contratacan la enfermedad.

“Son muchos los médicos que han indagado sobre la posibilidad de aplicar este tratamiento a sus pacientes”, apunta Evan M Bloch, profesor titular de patología en la Universidad Johns Hopkins, quien integra el grupo de expertos que lidera el proyecto. “Este método se ha empleado en el pasado para prevenir y curar las infecciones víricas; no obstante, durante las crisis sanitarias, se ha administrado como mecanismo de contención epidémica, sin que luego se estudien rigurosamente sus efectos. Resulta absolutamente necesario llevar a cabo estudios que nos permitan entender qué poblaciones se pueden beneficiar con este tratamiento y cómo potenciar su aplicación terapéutica”.

La guía clínica se publicó el 7 de abril en la revista científica digital, Journal of Clinical Investigation.

El Dr. Arturo Casadevall, especialista en enfermedades infecciosas, coordina desde hace varias semanas a un grupo de médicos y científicos de todo Estados Unidos que persiguen conformar una red de hospitales y bancos de sangre que puedan recoger, extraer y preparar el plasma sanguíneo de las personas que se han recuperado de la COVID-19.

“En esta guía exponemos detalladamente los aspectos básicos de la administración del plasma de pacientes convalecientes. Confiamos en que esta información les sea útil a todos los colegas que se preparan para combatir la enfermedad del coronavirus con esta estrategia terapéutica en sus países”, indica Casadevall, integrante de la insigne cátedra Bloomberg Distinguished Professorships, quien también es titular de cátedra de la facultad de salud pública Bloomberg y la facultad de medicina en la Universidad Johns Hopkins.

La Administración de Alimentos y Medicamentos Estadounidense (FDA) ha autorizado a los investigadores de Johns Hopkins para que ensayen el tratamiento con plasma en personas que han estado expuestas al virus y corren un mayor riesgo de enfermar gravemente. El Dr. Bloch afirma que, como ocurre con la mayoría de los tratamientos, la inmunoterapia con plasma sanguíneo es más eficaz durante la fase inicial de la enfermedad. En la actualidad, no existe ningún tratamiento ni vacuna que cure o prevenga la COVID-19 eficazmente.

En la guía se presentan varios estudios clínicos sobre la aplicación del plasma sanguíneo que están previstos o que ya se han puesto en marcha en los hospitales que conforman la red de entidades de salud encabezada por Johns Hopkins.

Entre los procesos que se señalan en la guía están los criterios para seleccionar a los donantes de plasma; las pautas para que los hospitales hagan el llamamiento de los donantes y colaboren con los bancos de sangre locales y nacionales; los métodos de preselección de los donantes, y los riesgos y beneficios del tratamiento. El Dr. Bloch, quien es experto en sanidad internacional, apunta que, si bien la inmunoterapia con plasma sanguíneo puede implementarse en regiones que carecen de medios económicos y sanitarios, la extracción de esta sería diferente en dichas zonas. Los países con amplios recursos generalmente emplean un equipo de aféresis para retirar la sangre del donante, extraer el plasma de ella y devolver el resto, junto con un componente que reemplaza el plasma (la albúmina sérica, por ejemplo) a la persona. Mediante la técnica de aféresis, el plasma extraído de un solo donante puede beneficiar a por lo menos tres personas. En regiones de escasos recursos, en las que los equipos de aféresis no estén disponibles, el volumen de plasma extraído sería menor por cada donante, ya que los médicos tendrían que realizar la extracción sanguínea habitual y separar manualmente el plasma por centrifugación en el laboratorio o dejar que la gravedad separe los componentes de la sangre.

Uno de los retos principales de administrar este tratamiento, señala el Dr. Bloch, radica en la elaboración rápida de pruebas clínicas que permitan analizar si el plasma de los donantes contiene los anticuerpos necesarios para que el sistema inmune pueda reconocer y destruir el virus en el organismo. Existen, asimismo, otros retos de índole logística, tales como la identificación de los donantes y la obtención periódica de muestras nasales para detectar si hay presencia del virus.

“Este ámbito de la medicina evoluciona a pasos tan agigantados que, los retos de hoy, ya tienen solución al día siguiente. Si bien nuestro objetivo ha sido publicar un documento de referencia para los hospitales en todo el mundo, sin duda alguna el protocolo seguirá evolucionando”, concluye el Dr. Bloch.

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